¡PERO NO ME ALCANZA!
(Una historia de las y los de abajo acá en la ciudad de Monterrey)
Le reproché a una compañera por no comprarse un celular, un teléfono móvil. Estábamos reunidos con un grupo de compas en un barrio del municipio de Juárez, N.L. Los compas y yo habíamos estado reclamándole por no podernos comunicar con ella: en su casa no tenía teléfono y su celular estaba descompuesto.
Le encaré y le exigí que se comprara uno nuevo, que incluso había visto unos muy baratos de 300 pesos; así resolveríamos aquel problema de comunicación.
“¡Pero no me alcanza, Pepe! Gano muy poquito”. Fue como un puñetazo en la cara. “Sí. Está bien cabrón por lo que ella está pasando”, dijo otro compa del barrio.
Madre soltera, trabaja duro día a día para recibir el salario mínimo instaurado desde hace años por la clase capitalista mexicana. ¿Cómo chingaos comprarse siquiera un austero Nokia con 50, 60 pesos diarios, de los cuales casi 15 son para el camión?
Me metí a investigar el sueldo del gobernador de Nuevo León. Sus percepciones oscilan los 156 mil pesos al mes el muy hijo de la chingada. Su sueldo diario corresponde a 5 mil 200 pesos. ¡La compañera gana apenas unos 1,600 al mes! Además me enteré que Natividad –gobernador de NL- se roba mensualmente más que el presidente de Venezuela, que el de Argentina, Colombia, que el de Paraguay y mucho, mucho, más que el de Bolivia (1,900 dólares).
Mientras que nuestro gobernador se tranza más de 5 mil pesos diarios, la compa obtiene apenas 50 pesos. Así funciona el sistema capitalista. ¿Cómo, un supuesto representante de la población, puede entender por lo que vive un proletario que gana una miseria de salario?
Decía un viejo anarquista ruso, que la vida determina el pensamiento y domina la voluntad. A un ricachón cagado de poder político, qué chingaos le va a interesar si a una familia del pueblo le alcanza o no para las tortillas. Lo que le preocupa es que las cosas sigan igual para que él y los suyos sigan igual.
Los patrones del Gober, integrantes de la gran burguesía, parasitan en miles de millones de dólares, fortuna obtenida gracias a la explotación de la clase trabajadora. Los chambeadores ganan 50 pesos diarios para que los de arriba puedan viajar en sus propios aviones, comprarse una isla en el Caribe, y por qué no, comprarse unos cuantos gobernadores, presidentes y demás funcionarios de primer nivel (de corrupción).
Pero no todo es lamentación. Creo que la compañera está cada vez más convencida en que es necesario acabar con este sistema capitalista; sistema que arrebata la felicidad a la clase trabajadora manteniéndola en la pobreza con la explotación de su fuerza de trabajo.
No todo es amargura, la actitud militante de la compañera refleja esperanza en transformar esta sociedad gobernada por una minoría privilegiada y déspota, que justifica que a la inmensa mayoría de la población no le alcance para vivir dignamente.
“Anarquismo”, “lucha de clases”, “capitalismo”, “revolución social”, “sindicalismo”, “igualdad social”, son conceptos que ya maneja en su vocabulario esta joven proletaria, al mismo tiempo que va aceptando las nuevas responsabilidades de una revolucionaria.
Ah! Por cierto. La solidaridad se hizo presente en aquel barrio de Juárez. Como algo muy natural y propio de sí mismos, dos compas ofrecieron un chip y un cargador para un celular que fue recogido del piso de un camión urbano. Chance y problema resuelto.
Jose Lo a 4 de Septiembre del 2009